Lagunas de Ruidera, el parque turquesa de la Mancha

Las bonitas y claras aguas del embalse de Peñarroya, son la entrada al Parque Nacional de las Lagunas de Ruidera. Con sus más de tres mil hectáreas que abarcan cuatro términos municipales de Ciudad Real y uno de Albacete, las quince lagunas escalonadas, conectadas entre sí por cascadas y conductos subterráneos, constituyen un verdadero oasis dentro de las áridas tierras de la zona. 

La estratégica fortaleza de origen musulmán que data del siglo XII y su pronunciado acantilado donde se construyó en 1959 la presa del embalse, bien merecen una visita. La fortaleza que se ubica sobre una peña de tonos rojizos que explican el nombre que recibe este paraje rezuma historia y literatura. Realizado en mampostería y sillares, sus murallas y torres almenadas se recortan contra los diferentes colores del agua que dependiendo la hora en la que estemos, pasan de los azules, a los dorados y rojizos cuando cae la tarde.

Frente al castillo se encuentra, el Centro de Interpretación e Información de la comarca del alto Guadiana, inaugurado en el año 2013, donde se puede conocer el contexto geográfico, histórico y natural de la tierra.

Desde Ruidera sale una carreterita a la que hay que ir a treinta,  que bordea las lagunas, un lugar de gran valor paisajístico y biológico, con una gran diversidad de ambientes por descubrir y recorrer, aunque ahora con la gran sequía el paisaje no es el mismo, aún así, se disfruta de sus transparentes y turquesas aguas así como de sus gentes y su gastronomía.  La pequeña carretera de doble sentido bordea las lagunas muy transitadas de coches, motos, bicis y senderistas que paran una y otra vez intentando captar esa imagen difícil de olvidar. La carretera tiene su fin en la Laguna Blanca, con lo cual, a la vuelta si se vuelve por el mismo sitio,  se puede aprovechar a realizar esa foto que se nos ha pasado y que sólo hemos visto a través de nuestro espejo retrovisor; como siempre digo, cuando hagas una fotografía, mira hacia atrás, muchas veces tendrás una captura  igual o mejor que la que estás haciendo.
Aunque ahora, con la ausencia de lluvia, el agua escasea, de este espectáculo de lagunas hay que destacar la cascada el Hundimiento, llamada así por las inundaciones producidas en el siglo XVI, que llevaron a un hundimiento de la zona. La cascada de quince metros de altura comunica las lagunas altas y las bajas. Pero si hay un lugar visitado ese es la Cueva de Montesinos, cavidad de origen kárstico de unos ochenta metros de profundidad, originada por el proceso de disolución que las aguas de lluvia han originado. Aunque más que por su morfología, estas cuevas han pasado a la historia por su valor literario, ya que Miguel de Cervantes nos sitúa en su interior los capítulos XXII-XXIII, de la segunda parte de su genial y más conocida obra.


En todos estos humedales entre cultivos de secano y eriales, encontramos un gran refugio para un número muy elevado de aves acuáticas que encuentran alimento y reguardo antes de continuar con su camino de migración.  Entre muchas especies se puede ver el porrón moñudo, el martín pescador y la garza imperial. Manuel López Sánchez en su Catálogo ornitológico del Parque Natural Lagunas de Ruidera, aproxima los diferentes elementos de la naturaleza (suelo, agua, clima, vegetación y fauna) a los visitantes,  junto a los dibujos que le acompañan que como dice Domingo Blanco son “inmejorables”.
Bordeando estas lagunas destaca una vegetación emergente de volumen embalsado que en periodos de inundación cierran completamente la laguna como es el caso de la Laguna Cenagosa. Esta vegetación esconde los fondos de las lagunas, donde hay gran diversidad de especies de algas. Estando allí un señor de Tomelloso me contó que además de todas las plantas que se pueden ver en diferentes libros,  existe una pequeña planta acuática llamada Utricularia australis, catalogada como especie amenazada, que es una planta carnívora de flores amarillas, que con unos pequeños “utriculos” o bolsas,  captura pulgas de agua, de donde obtiene los nutrientes que necesita.

Entre sus numerosas lagunas, encontramos la de Ruidera que es la más grande y la que más agua lleva, la Laguna Lengua que me impactó el seguimiento de las calizas en sus aguas ya que forman unos colores increíbles, la  de Tomilla conocida como el Baño de mulas porque sus aguas forman una piscina natural perfecta para el baño y donde te puedes mezclar con las carpas que pasean tranquilamente por sus aguas cristalinas.
Sin duda, la zona es un espectáculo de sucesión, no se si de lagunas o de pequeños lagos, de aguas profundas, transparentes y corrientes que van a ras de la carretera formando un paisaje que se posa en el alma, donde la vista es el más espiritual de todos los sentidos. 

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