Bagan … la ciudad de los templos ardientes

El corazón se encoge tras abrir los ojos y ver como el sol te da los buenos días desde la terraza de uno de los miles de  templos que resplandecen mostrando tonos dorados y naranjas acompañados del verde de los árboles de la colina,  en la orilla oeste del  río Ayeyarwady, también conocido como río Irrawaddy. El río  nace al norte de Myanmar, en la confluencia de dos ríos que obtienen sus aguas del Himalaya, atraviesa el país de norte a sur, a lo largo de 2.170 km y finalmente forma un delta de nueve brazos antes de desembocar en el mar de Andamán, en el Índico.

“Sobre los rayos del sol los templos de Bagan brillan como mil fuegos,  es una de las mejores vistas del mundo” Marco Polo

Al llegar a Bagan, el río describe una curva y en sus márgenes se suceden estampas cotidianas como campesinos cultivando arrozales, pescadores lanzando sus redes,  mujeres lavando sus ropas y todo acompañado de unas fantásticas luces doradas que bañan la orilla.

Bagan, antigua capital de varios reinos del país, tomó su gran fama cuando los reyes del lugar mandaron construir más de 4400 templos budistas en 42 kilómetros cuadrados, hoy permanecen la mitad. La construcción de los templos duró dos siglos y medio (siglos XI a XIII) y coincidió con la transición que se produjo en la región del hinduismo y el budismo mahayana, al budismo theravada que era el que predominaba en la ciudad.
Sobre el declive de Bagan se ha escrito mucho, desde las invasiones de los mongoles hasta las invasiones de los chinos, pero lo que si parece cierto es que la ciudad pervivió como importante centro cultural y religioso hasta el siglo XIV. 
Tras numerosas reconstrucciones debido fundamentalmente a los terremotos, la zona de Bagan cuenta actualmente con más de 3.000 templos  repartidos por su llanura. Las primeras eran estupas, de interior sólido en las que no se podía entrar. Después se realizaron templos huecos por dentro con una o dos entradas y por último los templos de cuatro entradas con una estatua de buda bendiciendo cada una de ellas. Los materiales también fueron evolucionando, se fueron haciendo más resistentes, aparecieron los ventanales para la iluminación natural y los frescos estucados y demás ornamentaciones. Algunas imponentes y orgullosas, otras derruidas o casi cubiertas por la vegetación, las más con su original suelo de tierra exploran un legado religioso y monumental manifestando una belleza casi etérea. Los edificios religiosos que quedan  son los construidos en estuco y ladrillo ya que los de madera han desaparecido.

En la zona más al norte, en la ruidosa y animada Nyaung U se encuentra la pagoda dorada más importante de Bagán, Shwesigon, construida para ser el santuario que custodiara los huesos frontales y del cuello de Buda, una réplica de la reliquia del diente de Buda ubicado en Kandy (Sri Lanka) y una del Buda esmeralda de China. El templo se alza sobre tres terrazas superpuestas, donde se pueden ver en sus paneles las escenas ilustradas del Jataka (500 vidas anteriores de Buda). En las diferentes estancias se pueden encontrar Budas de bronce de gran tamaño, pero sin duda una de las salas más famosas es un pequeño espacio cubierto con figuras de los treinta y siete nat prebudistas (espíritus birmanos) aprobados por la monarquía bamar.

El mayor número de templos se  encuentra entre esta zona y la llanura norte, el Bagan antiguo y el nuevo.

Los templos están unidos por camino de tierra, con lo cual para mi gusto la mejor manera de verlos es alquilando una de las numerosas motitos eléctricas que hay o en bicicleta, yo lo hice en motito y a veces me parecía que tenía que sacar los pies como los Picapiedra para que andaran, pero bueno, aún así para mí es lo más divertido. 

En la llanura norte se encuentran varios templos importantes, pero yo destacaría dos, el Ananda con un resplandeciente cúpula que data del 1090 y marca el paso del período temprano al medio. Su estructura es una perfecta cruz griega  y tanto su base como sus terrazas están decoradas con 554 azulejos vidriados con escenas del Jataka inspiradas en textos mon.  Me chiflaron sus grandes puertas de teca y los grandes budas interiores.
El Htilominio Pahto construido en 1218 indica el lugar donde el rey Nantaungmya fue elegido para ser el príncipe heredero. Con sus tres pisos de altura y construido en ladrillo rojo, es uno de los templos más visitados por su gran decoración labrada. 

Alrededor del templo se pueden ver numerosos puestos de vendedores ambulantes, donde poder comprar desde sombrillas hasta hacerte decorados de henna que fue lo que hice yo.

Otros templos importantes de esta zona son el Templo Ananda Ok Kyaung donde destacan los detalles policromados con escenas de la vida cotidiana, la estupa Buledi desde donde se obtienen unas maravillosas vistas o el Templo Gubyauknge que posee excelentes tallas de estuco en sus muros. 

La  zona arqueológica del Bagan antiguo  contiene varios de los principales yacimientos de templos, murallas, un museo, palacios, etc. 

El monasterio Nathlaung Kyaung  construido en madera de teca y padauk  que conduce a una esperanza de vida limitada. Como en el resto de los monasterios birmanos, exhibe una serie de torres con techos de varias capas y está situado sobre una plataforma. La decoración y la mayoría de sus elementos, como las rosetas y los techos con hermosas estatuas de madera del período precolonial de Kon-baung (1752-1885). Actualmente el monasterio está en funcionamiento y además de vivir un reducido número de monjes, también funciona como una escuela para los monjes más jóvenes. El lugar y su entorno es precioso, además cuenta con una pequeña zona de ocio donde se puede degustar platos y bebidas birmanas, pero aún así, allí presencié uno de los momentos más tristes del viaje ya que cuando llegamos, la gente con menos recursos del pueblo esperaban bajo el sol sentados en la arena que una de las familias más ricas de la zona se acercaran allí y por ser un día de fiesta, desde el templo les tirara dinero. Se me partía el alma cuando veía como personas de todas las edades enloquecían en busca de unos cuantos billetes mientras que las personas adineradas mostraban grandes sonrisas de satisfacción.

Construido en 1131, Shwegugyi, este pequeño y elegante templo, cuyo nombre significa «gran cueva dorada», marca una transición arquitectónica desde lo oscuro y enclaustrado hacia lo diáfano y luminoso. En el interior de Shwegugyi se encuentran tallas de estuco, un Buda de teca y lápidas en pali que relatan la historia del templo, en cambio, faltan detalles sobre la muerte de quién lo mandó construir.

El templo de Thatbyinnyu es el más alto de la zona y consta de dos plantas cada una con tres terrazas de tamaño decreciente coronadas por agujas doradas. Construido en 1144 las terrazas están rodeadas de lugares donde se muestran los relatos de la vida anterior de Buda. Otros templos de esta zona son el Mimalaung Kyaung, el Pathothamya y una cosa que no hay que perderse es la Puerta de Tharabar, la antigua entrada oriental de la ciudad amurallada. La puerta es el vestigio mejor conservado de la muralla del siglo IX. Todavía se pueden ver restos de estucos e imágenes de nats en los nichos que se encuentran a ambos lados de la misma. Es curioso ver como antes de pasar por la puerta las personas que van en coche o en moto se bajan para realizar una ofrenda a los nats.

En la llanura central se encuentran algunos templos impresionantes que no son muy visitados pero que merecen mucho la pena. Mucho de ellos están cerrados pero encontramos a los guardianes de los mismos en lugares cercanos que muy amablemente nos los abrieron. Aquí se encuentra un lugar muy conocido por los turistas que es el Templo Shwesandaw ya que antiguamente era desde donde se veían las preciosas puestas de sol. Es una bonita pagoda blanca de estilo piramidal con cinco terrazas donde la panorámica de 360 grados es realmente increíble. Aquí también hay otros templos muy hermosos como el Dhammayangyi que es el templo más grande de la ciudad. Se dice que el rey le construyó para expiar sus pecados y lo que hizo fue ordenar que los ladrillos, unidos sin argamasa, encajaran con tal precisión que no cupiera nada entre ellos. Y el templo Sulamani conocido como «la joya de la corona» fue construido hacia 1181. Este es el más visitado de la zona por sus grandes jardines y por su efecto piramidal de terrazas retranqueadas. El interior es fascinante, las tallas de estuco sobre molduras, frontones y pilastras forman un conjunto ornamental realmente magnífico.

En la zona rural de la llanura sur y la zona de Myinkaba también encontramos estupendos templos además de un pueblito dedicado a la producción de objetos lacados.

El templo Phaythonzu formado por tres santuarios tiene en su interior unos fantásticos murales. El modelo de triple santuario denota vínculos con la triada hindú -Visnú, Siva y Brahma-. Hay otros templos como por ejemplo la pagoda activa Manuha Paya que data del 1059 que se encuentra en el pueblo de Myinkaba. Hay muchos templos interesantes como el Nagayon, Somingyi Kyaung, y muchos más.

De camino a Monte Popa, conocido como el Monte Olimpo birmano pasamos por algunos pueblos o aldeas donde su medio de vida es la producción y venta de objetos lacados, Myinkaba, Minanthu o la aldea West Pwa Saw son claros ejemplos de ellos. Aquí los lugareños regentan los negocios familiares desde hace generaciones. Comienzan con el proceso del cultivo de bambú hasta la venta de los objetos una vez elaborados.

“No hay nada que pueda compararse con el valor de las gentes normales cuyos nombres son desconocidos y cuyos sacrificios pasan inadvertidos. ” Aung Sang Sus Kyi

También hicimos una parada en un Bosque de palmeras, para ver cómo se elaboran los dulces y el ponche a partir de la salvia de la palma palmira.

El conocido Monte Popa es la sede espiritual de los treinta y siete nats birmanos y por ello un lugar sagrado para los lugareños. El cuello volcánico está coronado con un templo budista dorado que se accede por sus 777 escalones desde donde las vistas a la llanura de Myingyan son espectaculares.  Pero realmente el Monte Popa no es este, el original conocido como Montaña madre se puede ver desde éste si la niebla lo permite. Cuenta la leyenda, que la Reina Madre del Popa, la Nat Me Wunna, era una ogra que comía flores y vivía alegre en la montaña hasta que se enamoró de un príncipe mortal. Con él llegó a tener dos hijos, pero cuando el príncipe regresó a su corte de Bagan llevando a sus hijos con él, Me Wunna murió de pena. Desde entonces, su espíritu reina en la zona, y bajo su dominio se incluye el cráter de un volcán que duerme tranquilo. Nosotros no pudimos acceder al original por falta de tiempo y nos quedamos en Taung Kalat que es lo que se conoce hoy como Monte Popa.

Según la tradición birmana, no se puede llevar nada de color rojo o negro, hablar mal de otras personas o llevar carne encima, ya que esto enfada a los nat que  allí descansan y castigan al infortunado con  un saco de maldiciones. El templo está formado por monasterios, estupas y santuarios que para acceder a ellos hay que ascender por las magníficas escaleras llenas de esos animalitos que ya sabéis que no me caen muy bien. El lugar alberga dos de los grandes festivales del país, uno al comienzo de la luna llena de mayo y otro de la luna llena de noviembre.

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