Praga

Al igual que la magia y la fantasía son el sustento principal cuando un niño lee cuentos de hadas, pasear por la ciudad de las cien torres te envuelve en ese halo misterioso y mágico, cuyo ingrediente principal despierta el potencial imaginario para poder narrar y crear tus propias historias.
Praga,  capital de la República Checa y de la ensoñadora región de Bohemia, también llamada ciudad dorada, enamora a sus visitantes con sus adoquinadas  y laberínticas calles de marcado ambiente medieval, vistosas torres, fascinantes puentes, molinos de agua, románticas y bonitas iglesias que recuerdan tiempos inmemoriales. Gran parte de ella está arreglada con colores rosas, verde y ocre y cada rincón tiene un bonito y animado bar donde degustar esas maravillosas cervezas checas. 
La zona de Stare Mesto, situada al este del río Moldava y libre de tráfico, es una de esas zonas que le dediques el tiempo que le dediques no te cansas y siempre te parece poco. Pasear por una de las más bonitas plazas de Europa, es pasear por la Plaza de la ciudad vieja de Praga, admirando iglesias tales  como la de Nuestra Señora de Tyn, representación de un gran impresionante gótico tardío construida sobre una antigua iglesia románica; el ayuntamiento con el reloj medieval más famoso del mundo construido en 1410, por el maestro relojero Hanus y perfeccionado por J.Taborsky. Lo más destacado del reloj astronómico es el desfile de los doce apóstoles junto con las figuras del turco, la avaricia, la vanidad, la muerte y el esqueleto, que tirando de la cuerda, señala el inicio del desfile que se produce cada vez que el reloj marca las horas.
Desde la famosa Torre del Reloj, se contemplan unas fascinantes vistas de esos tejados rojos y naranjas que tanto me gusta fotografiar. Pero  las fotos de este post no son mías, son de mi querido amigo José Martín Navas que muy amablemente me ha cedido sus fotos ya que actualmente no tengo fotos en formato digital de esta ciudad.  No os perdáis su preciosa galería de Instagram @jose_martin_navas, os aseguro que disfrutareis mucho con su bonita mirada fotográfica.
Continuamos hacia la Torre de la Pólvora, la cual, fue levantada a finales del siglo XV como parte de las defensas del castillo, para más tarde convertirse en el taller de Tomás Jaros, fabricante de cañones y campanas.

Desde aquí nos dirigimos a uno de los lugares de los que tanto había oído hablar y de los que tanto había leído, el barrio de Josefov. El antiguo barrio judío,  elocuente recordatorio de la rica cultura judía de Centroeuropa destruída en el Holocausto y lugar de peregrinaje para los visitantes judíos de todo el mundo, se originó cuando las dos comunidades judías existentes en la Edad Media se unieron gradualmente. En 1292 se les concedió tener su propia autonomía administrativa, ya que vivían como en un gueto. Su nombre proviene de José II, gobernante que comenzó a integrar a los judíos en la vida de Praga. Este barrio se integró a Praga en 1850, fue reformado en el s.XIX y sólo se conservaron las sinagogas, el cementerio y el ayuntamiento.  Lo que sin duda más me llamó la atención fue el cementerio; debido a la falta de espacio los cuerpos se enterraban unos encima de otros estimándose que se pudieron enterrar allí más de 100.000 personas. Una de las sinagogas más famosas es la denominada Pinkas, fue fundada en 1479 y ahí se encuentra la larga lista de nombres de miles de judíos inscritos en sus paredes, además de muchos dibujos realizados por niños que estuvieron en el campo de concentración de Terezin. Una de las que más me gustaron fue la Sinagoga Española, con una preciosa decoración morisca y otra muy interesante es la Sinagoga Klausen construida en 1694, la cual contiene en su interior una colección fascinante de textos hebreos. También se pueden visitar las sinagogas de Maisel y la Alta. 

Después de llevar todo el día caminando y casi no haber parado a comer salvo una de esas fantásticas salchichas que hay por los puestos callejeros con una cervecita, fuimos a cenar a un sitio llamado  Javnav  ,que hoy en día ya está cerrado, pero que desde luego en su momento fue un gran acierto. La comida checa tiene una gran influencia alemana y húngara. Los platos principales se centran fundamentalmente en las diferentes sopas y  la carne servida con salsas, patatas y verduras, acompañados de sus clásicos knedlik (masa de harina, huevo y levadura) o bramborak (especie de tortillas hecha a base de harina y patatas) y todo ello con su famosa cerveza Pilsener Urquell. Como postres adoran su  Koláče, es una bola de masa hervida de frutas elaborada con leche, mantequilla, harina, huevos, sal y queso, y  frutas como las fresas, albaricoques y ciruelas y el  Palacinky, parecido a las crepes, su  relleno consta de helado, mermelada o frutas y recubierto con crema batida, almendras o azúcar.  Además de su famosa cerveza también se encuentra por todos los lados la cerveza Kozel y la Budweiser Budvar , y por supuesto las típicas cervezas de pequeña producción que se fabrican en muchas de las cervecerías que se encuentran por la zona. Y para terminar que mejor que su conocidísimo Becherovka (licor de hierbas, raíces y especias).  

Al día siguiente madrugamos mucho para intentar cruzar el puente de San Carlos sin que hubiera mucha gente, cosa bastante difícil al no ser que se vaya a primera hora de la mañana. El puente más antiguo de Praga atraviesa el río Modava y une la ciudad vieja de la ciudad pequeña llamada Mala Strana. Recibe su nombre de su creador Carlos IV. Está decorado con treinta estatuas siendo la mayoría de ellas réplicas ya que las originales se encuentran en el Museo Nacional de Praga. 
Malá Strana es uno de los barrios más antiguos de la ciudad, se conserva casi intacto, con lo cual, pasear por él es una auténtica delicia. Me encantó la Iglesia de San Nicolás, considerada como una gran obra de arte barroca; construía en 1673 por orden de los jesuítas.  Su interior es realmente espectacular, mires donde mires encuentras arte en su estado más puro. No hay que perderse la subida a la torre, desde donde hay unas vistas increíbles de esta preciosa ciudad. Si se quiere disfrutar de un entorno calmado y entrañable no hay que olvidar  el Jardín Vrtba, donde además de hacer preciosas fotos a estos jardines barrocos se podrá realizar alguna emotiva captura de una pareja de novios el día de su boda o de unas preciosas vistas de la ciudad. Los jardines fueron diseñados en 1720 por diferentes artistas checos. Pero si hay algo de esta zona que es altamente conocido y fotografiado es la Isla Kampa, considerada como una de las mejores y más románticas islas urbanas de Europa. Está enmarcada por un canal, conocido como el Canal del diablo,  bordeado de antiguos molinos de vientos, destacando el Molino del Gran Prior. Pero a mi sin duda mis dos lugares favoritos de esta zona son el Museo de Franz Kafka (www.kafkamuseum.czy el Muro de John Lenon. El museo, ubicado en la antigua fábrica de ladrillos de Herget, muestra la vida y obra del autor exponiendo manuscritos, diarios, fotografías, dibujos, etc. A lo largo de sus dos espacios, Sala Existencial donde se explica el influjo que Praga ejerció en el escritor, y la Sala de Topografía Imaginaria, donde se estudian aquellos lugares de Praga mencionados en la obra de Kafka pero que no se nombran directamente, el visitante se hace una idea de ese mundo tan bien plasmado en su Metamorfosis. El muro de John Lenon (ubicado frente al Palacio Buquoy)  es un pintoresco lugar que comenzó el día de la muerte del cantante, y que poco a poco se ha convertido en el símbolo de la libertad de expresión de la ciudad. Tras borrar los graffitis del muro en varias ocaciones e incluso instalar cámaras de seguridad, las autoridades decidieron rendirse ante las estrofas de las canciones y mensajes pacifistas que diariamente escriben los jóvenes de la ciudad.  Y si se quieren unas bonitas panorámicas de la ciudad, desde luego no hay que perderse las vistas desde la Torre Petrín, a la cual se puede acceder bien paseando o tomando un funicular desde la calle Ujezd.  Por la noche tras cenar algo rápido, nos acercamos a la Iglesia de San Nicolás para asistir a un recital de órgano realmente espectacular, ese sonido en ese entorno es digno de admiración. 

Otro de los maravillosos barrios de la ciudad, es la zona de Hradcany, que comenzó a edificarse en el siglo XIV en la parte exterior de la muralla del castillo. El castillo es de esos lugares que crees que no pueden existir, construido en el siglo IX, es el castillo más grande del mundo, compuesto por varios palacios y edificios que se conectan a través de pequeñas y pintorescas callejuelas. De las cosas que más me gustaron del recinto fueron, la impresionante Catedral de San Vito donde las vistas desde su torre son difíciles de igualar, al igual que gran riqueza artística. El Antiguo Palacio Real del siglo IX, la Basílica y el Convento de San Jorge que en la actualidad acoge la colección de arte bohemio del siglo XIX, diferentes torres como la de la Pólvora o la Blanca, pero si hubo algo  a lo que dediqué tiempo fue a entrar en todas las casitas que pude ubicadas en el famoso Callejón de Oro. Esta preciosa calle está ocupada en uno de sus laterales por pequeñas casitas de colores construidas a finales del siglo XVI con el propósito inicial de dar cobijo a los guardianes del castillo. Luego fueron ocupadas por el gremio de los orfebres, más tarde por mendigos y delincuentes, pero fue en el siglo XX cuando fueron convertidas en tiendecitas de marionetas, cristal, etc. No hay que perderse la número 22 donde vivió Franz Kafka. En esta zona además se encuentran otros lugares tales como,  uno de los principales lugares de peregrinación de Praga, “El Loreto”, que alberga una réplica de la supuesta casa donde tuvo lugar la Anunciación a la Virgen María; y el maravilloso Monasterio de Strahov perteneciente a la Orden de los Mostenses  y que tiene una biblioteca realmente espectacular que conserva en sus dos salas (Teológica Barroca y Filosófica Clasicista) manuscritos y libros de la Edad Media, ilustraciones y globos terráqueos. Por la noche volvimos a la Vieja ciudad para asistir a una obra del tan conocido Teatro Negro. Éste surge en Praga en los años 50; se trata de una representación muda realizada en un espacio oscuro con fondo negro, donde los actores, vestidos de negro se mimetizan con el fondo. El espectador sólo ve lo que los actores desean mostrar, y esto es una combinación de efectos de luces, música, efectos de personajes flotando,  etc.,  consiguiendo una ilusión realmente creativa y efectiva.  Vimos una de las obras más famosas y más representativa de este teatro “Aspect of Alice” en el teatro Ta Fantastica basada en el cuento de “Alicia en el país de las maravillas”. Para el último día dejamos la zona más nueva (Nove Mesto) donde destaca la Plaza de Wenceslao, con sus 750 metros  abiertos al tráfico y  rodeada de hoteles, tiendas, restaurantes, etc., y como parte principal el gran Museo Nacional de Praga, que a mi personalmente me gustó más el propio edifico con esos arcos, escaleras y decoraciones completamente maravillosas que sus propias colecciones. De esta zona destacaría dos lugares bien diferenciados pero muy interesantes, en un primer lugar  el Museo del Comunismo  que narra a través de sus seis secciones con  paneles informátivos en castellano toda la época de régimen comunista hasta su final con la Revolución del Terciopelo en 1989   y en un segundo lugar la Opera Estatal, la cual fue construida en 1888 en el mismo lugar que ocupaba el Teatro de la Ciudad nueva, llamado Nuevo Teatro Alemán hasta 1945. 

Al día siguiente madrugamos con la intención de coger un autobús para ir a la ciudad balneario de Karlovy Vary. La primera sorpresa fue que cogimos el metro y nos encontramos con las escaleras mecánicas  más empinadas y rápidas que habíamos visto nunca, una vez que llegas al final del tramo sales disparado, parecía que estaban estropeadas y que iban más rápido de lo que deberían ir. El metro de la ciudad cuenta con tres líneas  llegando a la mayoría de los sitios que generan un interés para el turista, si no se puede completar con el gran número de líneas de tranvías siendo el número 22 el más utilizado porque se acerca al Castillo. 
Cogimos un bus para ir a Karlovy Vary y desde luego parecía que íbamos de excursión  en el colegio, sorprendentemente el noventa por ciento de las personas eran españoles. Llegamos a nuestro destino y tras andar unos cinco o seis minutos accedimos a una preciosa ciudad de cuento que está embebida en un pequeño valle por donde pasa el río Tepla. Llamada así en honor al emperador Carlos IV que al pasar por allí  un día de 1370 en una de sus cacerías descubrió unas fuentes de aguas termales. 
Convertida posteriormente en una ciudad balneario y visitada por la más alta aristocracia, muestra un casco antiguo  de gran riqueza arquitectónica, de tal manera que se pueden encontrar, edificios barrocos, art noveau y de estilo neoclásicos junto a  bonitas columnatas donde se encuentran las famosas fuentes de aguas termales. Es entrañable pasear siguiendo el cauce del río y descubrir lugares como la Casa Mozart, o al antigua sede de los Caballeros de Malta. Pero si hay algo famoso en esta preciosa ciudad son sus fuentes termales y las largas colas que se forman delante de las trece fuentes cuyas aguas emanan a diferentes temperaturas y propiedades.  La verdad no si serán curativas o no , pero que el agua está malísima, es cierto. 

Fotos: José Martín Navas
        

4 Comentarios

  1. Hola Gema,

    Leer tu post me ha ayudado a rememorar detalle a detalle, algunos de los lugares que hace algo más de un par de años tuve el placer de visitar, en una escapada a Praga.
    Sabía que iba a resultarnos imposible verlo todo, pero la parte positiva iba a ser la excusa que tendríamos para volver.
    Praga no necesita ninguna excusa. Me equivoqué. Praga se merece estar entre las primeras de cualquier lista.
    Praga me sedujo, me enamoró y tu acabas de hacerlo de nuevo con tus palabras.

    Gracias por este regalo, sin duda uno de los mejores.

    Un abrazo,

    Susana

    • Gema de los Reyes Contestar

      Muchísimas gracias por tus palabras, me alegro mucho de que te haya gustado y te haya hecho recordar buenos momentos. La verdad es que es una ciudad que invita a soñar, es de esos lugares que vayas las veces que vayas siempre encuentras un nuevo rincón que te cautiva. Gracias por estar siempre ahí. Besos

  2. Hola Gema!!

    Hace mucho tiempo que estuve en Praga y leer tu tu post ha sido como un nuevo viaje. He disfrutado mucho con los lugares que describes y de cuyos nombres ya no me acordaba en su mayoría. Te felicito por este fantástico post y las estupendas fotos de José Martín Navas.

    Besos y abrazos a repartir

    • Gema de los Reyes Contestar

      Muchas gracias por tus palabras. Praga es una ciudad mágica llena de rincones que invitan a soñar. Me alegro mucho de que te haya hecho recordar lugares y momentos que seguro que fueron únicos. Es un placer tenerte en mi blog. Besos

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