Japón – Kioto

Me parecía mentira estar en Kioto, la ciudad que tantas ganas tenía de conocer y ahora estaba allí. Fue bajarme del tren e intuir que sería la mejor parte del viaje y desde luego asi  fue. La estación de tren es un enorme edificio de acero y cristal, desde su última planta se puede ver la gran estructura que desde luego me dejó impactada.

Como queríamos hacer varias excursiones nos alojamos en el hotel Sakura Terrace The Gallery que está cercano a la estación. El hotel estaba fenomenal, contaba con todo los servicios necesarios para nuestra estancia, lavandería, spa, wifi, etc.,  y además el gran descubrimiento fue su restaurante, preparaban un atún rojo impresionante.
Como es una ciudad enorme y hay que ver tantísimas cosas, las visitas de la ciudad las distribuimos por zonas, aunque hubo días que hicimos más de una zona.Kioto cuenta con una red de autobuses fantástica que salen desde la estación de trenes que te llevan a todos y cada uno de los templos que hay que ver. Aquí el JR no funciona y Kioto no tiene red circular como el caso de Tokyo o de Osaka. Al salir de la estación al lado derecho está la central de autobuses, y al fondo a la izquierda venden unos billetes que costaban 5 euros y que te valían para todo el día, se llama el One-day Pass for busses (es un ticket verde que te ponen la fecha, sólo hay que enseñarlo o tikarlo en los buses). También había uno que valía para el metro y el bus, pero nosotros fuimos a todas partes en bus, y así aprovechábamos a ver las zonas que no nos iba a dar tiempo a pasar.¡Qué ciudad! hay tantísimos templos que se podría estar un mes allí y no verlos todos, así que tuvimos que elegir.
Comenzamos muy temprano por el templo de Kiyiomizudera, construido en el año 798 pero reconstruido varias veces. Es uno de los templos más visitados y desde luego de los más bonitos de la ciudad, decidimos ir pronto para no encontrarnos con mucha gente pero nos dio igual, estaba repleto. Desde su sala principal hay unas vistas fantásticas. El recinto del templo lleno de monumentos y santuarios, es una auténtica delicia,  está lleno de gente con sus trajes tradicionales, no sabía para donde mirar, todo me gustaba y lo que es mejor, me emocionaba, me encantó la parte del manantial sagrado, la gente bebe sus aguas por creer que tienen propiedades terapéuticas.

Salimos del templo y bajamos por la famosa calle de la Tetera, está llena de tiendas y de puestos de comida rápida. Las galletas de te verde están por todas partes, y yo pensando que me costaría encontrarlas. Me chifló la calle Sannen-zaka, con sus preciosas casitas de madera y numerosas tiendas artesanales. Y desde luego otra de las calles que no me esperaba tanta belleza fue Ishibei-Koji. 

Después de disfrutar un rato por ellas y antes de ir al Parque Maruyama que nos dijeron que al ser la época de los cerezos todo el mundo paseaba por allí y comía en los puestos de la calle, paramos en el Templo Kodaiji fundado en el año 1606 en memoria de Toyotomi Hideyoshi y perteneciente a la secta Rinzai. Me encantaron sus jardines de estilo zen. Llegamos al Parque y paramos en el templo Yasaka jinja que da entrada al parque Nos encontramos que había puestos de comida de todo tipo, desde las típicas hamburguesas de carne y pescado, hasta calamares a la plancha que te los dan metidos en bolsas de plástico. Claro como no podía ser de otra manera compramos un poco de comida y en un banco nos sentamos a observar a esa gente que disfrutaba del paisaje y de la comida, que desde luego aunque eran puestos, estaba deliciosa.

Más tarde fuimos hacia el templo Sanjusangendo, construido en 1164 pero restaurado en 1266 tras un gran incendio. No puedo decir nada de este templo salvo que me enamoró. Sus preciosos jardines llenos de cerezos, su olor a incienso y la gran sorpresa que fue lo que me dejó con la boca abierta, las 1001 estatuas de Kannon, situadas en la galería principal del templo. 1000 son iguales, hechas de madera chapada en metal y de un tamaño similar a una persona, más una de mayor tamaño y con gran detalle. Además hay 28 estatuas, guardianas de Kannon, destacan las de Raijin y Fujin (Dios del rayo y del trueno y el Dios del viento). Hacia mucho tiempo que un lugar no me sorprendía tanto, desde luego si hay un templo para recomendar en Kioto, es este. Dentro no se pueden hacer fotos, así que lo que toca es fijarse en todos y cada uno de esos detalles que desde luego difícil será borrarlos de la mente. En frente están los templos Higashi Honganji y Nishi-Honganji, estos templos fueron antiguamente uno solo, forman parte de lo que se conoce como Monumentos históricos de la antigua Kioto, el segundo fue declarado Patrimonio de la Humanidad. Lo que más me llamó la atención fue el gran tamaño de los templos (el Nishi es uno de los templos más grande del mundo realizados en madera) y  la enorme puerta del Higashi Honganji.

Para cenar elegimos uno de los pequeños y monísimos restaurantes que hay en el área de Gion Shinbashi. El barrio de Gion es un antiguo barrio de la ciudad que preserva la arquitectura tradicional japonesa y es donde se pueden ver las famosas geishas. Tanto esta zona como la zona cercana de Pontocho son una maravilla, sus casitas de madera con sus faroles de papel iluminados, recrean perfectamente esa idea que todos tenemos del Japón antiguo. Hubiera entrado a todos los restaurantes y casas de te, están todos decorados con un gusto tradicional exquisito, al final entramos en uno a degustar un surtido de sushi y una tempura que estaba espectacular. No podía acabar mejor el primer día en Kioto.

Al día siguiente fuimos al Hiroshima y Mijayama (Ver post denominado “Excursiones desde Kioto”).

Después del día anterior fuera de Kioto, volvimos a adentrarnos en la preciosa ciudad. Como era ya habitual en nuestro viaje, madrugamos mucho y nos dirigimos hacia la zona oeste de la ciudad para ver además de otros templos, el famoso templo dorado,  foto que quería hacer desde que llegué a la ciudad. Comenzamos por el famoso Templo de Kinkakuji sólo puedo decir que me fascinó. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, fue construido en 1397 como villa de descanso del shogun Ashikaga Yoshimitsu, convirtiéndose en un templo zen de la secta Rinzai en 1408. El templo funciona desde entonces como recinto donde se guardan las reliquias de Buda. Es un templo cuyas paredes exteriores están cubiertas de con pan de oro. No sólo es bonito el templo, sino también su entorno, sus preciosos jardines y estanque hacen que este lugar sea majestuoso. Desde que llegué a Japón vi la belleza de sus jardines y en Kioto eso se observa en cada templo, si bonitos son los edificios más lo son sus jardines.  El templo tiene tres plantas, la primera de estilo shinden destaca por los pilares de madera y las paredes blancas. La segunda planta de estilo Bukke, destaca su fachada dorada al igual que la tercera planta aunque esta es de estilo zen chino. Además del templo en el recinto se pueden observar otras zonas como la antigua residencia del monje principal o la casa de te Sekkatei.

A continuación fuimos al Templo Ryoanji, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994,  es diferente a todos los que habíamos visto hasta ahora, ya que en su interior está el jardín seco más famoso del país (karesansui). Tiene forma rectangular construido frente al edificio principal y está compuesto por quince rocas situadas sobre pequeños círculos de musgo rodeados de arena rastrillada. Existe un predominio de formas alargadas colocadas en paralelo a la posición del edificio. Sobre el significado del jardín hay muchas teorías, pero la más popular es que la disposición e las piedras formaban la figura de un tigre que cruzaba un estanque o varias islas en el mar llevando a sus crías. Lo que más me llamó la atención es que no se puede ver todo el jardín en un solo vistazo pese a que su tamaño no es grande, sino que hay que ir moviendo la vista. Extraña y magnífica sensación de infinito. Además de este jardín, el templo tiene un espectacular estanque y unos árboles con unos colores increíbles. Es uno de esos lugares donde permanecerías horas y horas, transmite una paz difícil de encontrar en otro lugar. El tercer templo que vimos esa mañana fue el Templo Ninnaji, declarado Patrimonio de la Humanidad, y construido en el 842. Es el más importante de la rama Omura de la escuela budista Shingon. Fascinante admirar la  pagoda de cinco pisos junto con los cerezos en flor, sin duda es un espectáculo.

Volvimos  hacia el centro de la ciudad, para comer algo por allí y luego acercarnos al Palacio Imperial y al Castillo Nijo, el cual, fue construido en 1603 como residencia del primer shogun del periodo Edo. Declarado Patrimonio de la Humanidad en 1994. Una de las cosas más espectaculares del castillo es su puerta Karamon, que dirige hacia la entrada del palacio Ninomaru donde se encontraba la residencia y las oficinas del shogun. Pero sin duda lo que más me gustó fueron las salas de tatami, cuyos techos y puertas correderas están decoradas y los suelos llamados de ruiseñor porque chirrían cuando son pisados. Preciosos son también nuevamente los jardines, con cerezos, ciruelos, ginkgo y arce. El Palacio imperial está situado sobre el antiguo castillo de Edo. Estaba cerrado al público, pero lo que si pudimos ver fueron sus jardines y sus preciosos puentes desde la explanada de Kokyo Gaien. Después de un día lleno de emociones y de preciosas visitas, decidimos que tocaba cenar en el hotel y después relajarnos un poco en su spa.

Al día siguiente fuimos a Inari y Nara (Ver post denominado “Excursiones desde Kioto”).

Para no perder la costumbre volvimos a madrugar para dedicar el día a seguir visitando la preciosa Kioto. Nos dirigimos en bus hacia la frondosa Arashiyama rodeada de montañas que está situada a las afueras de la ciudad. Durante el periodo Heian , este lugar era el destino favorito para los paseos de la corte imperial, y desde luego no me extraña, el paisaje es inmejorable. Nos adentramos en el Templo Tenryuji, conocido sobre todo por su jardín, que está diseñado para calmar el espíritu, según los principios del Zen, en el centro tiene un estanque alrededor del cual hay diferentes especies de árboles y rocas que reproducen un paisaje natural. Declarado Patrimonio nacional, es el templo principal de la escuela Rinzai, construido en 1339 sobre la casa de campo del emperador  Go-Daigo. A la salida del templo, nos adentramos en el bosque de bambú el cual me dejó sin palabras, cerraba los ojos y los abría continuamente ya que me parecía que aquella imagen era irreal. Pasear por su laberinto, mirando hacia arriba y observar la encrucijada de tallos, a la vez que respira aire puro con un olor a frescura absoluta, es algo que no tiene precio, pero sí mucha magia. No puedo decir otra cosa que me fascinó este lugar, me hubiera quedado horas y horas allí. 

Proseguimos por los templos Daikakuji que fue una antigua villa imperial; se observan los edificios al borde un gran estanque y Gio-ji para disfrutar de sus jardines con unos maravillosos musgos y grandes árboles. Tras comer algo en uno de los puestos de la calle donde no pude remediar fotografiar a una preciosa niña con su familia que comía sin importarle nada de lo que había a su alrededor, decidimos hacer una ruta por la ladera del río Hozú en busca de un templo que está en la montaña y al que claro nadie accede porque la caminata es tremenda, ahora las vistas y la paz que se respira allí son indescriptibles.Volvimos para pasear un poco por las calles de la ciudad, atravesar y fotografiar el Puente Togetsukyo para finalizar en el área de Saga-Toriimoto en las que sus calles preservan el estilo de la época Meiji. Empezó a diluviar como si no hubiera llovido nunca, así que tuvimos que volver hacia el centro para coger el tren y volver a la ciudad, porque no había manera de andar por las calles. Al regreso a Kioto volvimos a pasear por el barrio Gion y cenar en otro de los preciosos restaurantes de Pontocho.

Al día siguiente decidimos ir a pasar el día a Kobe (Ver post denominado “Excursiones desde Kioto”).

El último día en la ciudad la dedicamos a visitar algún templo más y pasear por ella. Nos dirigimos al Templo Heian Gunju para continuar caminando por el conocido “Camino de la Filosofía de Kioto”. Es una zona preciosa al estar todo los cerezos en flor. El camino se extiende a lo largo de unos dos kilómetros y medio al lado de un canal, y va desde el templo Gingakuji hasta el puente Nyakuoji, pasando cerca de numerosos templos grandes y pequeños, como Mirokuin, Anrakuji, etc. Nos detuvimos en el Templo  Ginkaku-ji, que simboliza “pabellón de plata”, tiene unos jardines realmente impresionantes.

También paramos en Nanzen-ji, ya que tenía ganas de ver esa mezcla de acueducto de ladrillo rojo con esos templos japonenes, y desde luego no me decepcionó, es un lugar maravilloso. Y por último fuimos al templo Chion-in para ver sus famosas escaleras, donde se rodó la película de El último samurai.

Después de pasear un rato y comer algo, fuimos a realizar unas compras y al hotel a preparar las mochilas para salir hacia Tokio ya que finalizaba un fantástico viaje por tierras niponas.

6 Comentarios

    • Gema de los Reyes Contestar

      Mil gracias a ti por ocupar tu tiempo en mi blog. Es un placer tenerte aquí. Mil besos preciosa.

  1. Que maravilla Gema, es mi viaje. el que tengo que hacer en cuanto pueda….

    mi vida laboral está metida en los viajes, pues estoy en un tour operador, y cuando toca hacer producto y buscar información, me meto en muchos blogs viajeros… ahora tengo otro donde mirar :))

    besitos
    Ascen

    • Gema de los Reyes Contestar

      Anda no me digas… Qué envidia!! Espero que te sirva, me encantará tenerte por aquí. A ver si tengo tiempo y me pongo las pilas para subir el resto de viajes, me quedan muchos por subir y como no paro tengo muchos pendientes. Ya me contarás dónde estás para echar un vistazo a vuestros viajes. Mil gracias preciosa. Besazos

  2. Hola Gema!! Muy feliz año!!!

    el tour operador donde trabajo es AVIOTEL, es una pequeña agencia mayorista de Viajes Tejedor… si quieres echar un vistazo http://www.aviotel.com.

    Por aqui esperando que este año pueda ser algo viajero… me saco de encima la hipoteca con lo cual, creo, que lo celebraré viajando… :)))

    muchos besitos

    Ascen

    • Gema de los Reyes Contestar

      Hola preciosa, feliz año. Muchas gracias, lo voy a echar un vistazo que seguro que está fenomenal.
      Ya verás como va a ser un gran año y desde luego no hay mejor forma de celebrar algo que con un viajecito. A ver si te haces una escapadita por Madrid. Mil besos guapísima.

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