Costa oeste – San Francisco

San Francisco, se caracteriza por sus calles empinadas, es de los pocos sitios en los que para recorrerla he cogido en varias ocasiones transporte público; me gusta caminar por las ciudades para no perder detalle de ellas pero aquí el palizón es tremendo por las continuadas y pronunciadas cuestas. También hice otra excepción en la visita a la ciudad y fue alojarme en una zona retirada del centro; siempre quise estar en una de las casas de colores que hay en Alamo Square, así que busqué por la zona casitas similares y encontré un fantástico hotelito regentado por un matrimonio que nos comentaron que les quedaban dos años para jubilarse y que cerrarían el local, ¡una pena!  Sin duda hubiera vuelto allí en otras ocasiones. Alamo Square, barrio declarado como histórico por el Departamento de Urbanismo,  no tiene mayor interés que el ver las conocidas “The Painted Ladies” (foto cabecera de post), esta sucesión de casas de colores tan fotografiada y tan vistas en diferentes películas, es un verdadero deleite, cuando por encima de ellas se asoma como telón de fondo los rascacielos del centro de la ciudad. Nos dirigimos al famoso barrio de Castro, sinónimo de modernidad, símbolo de movimiento hippies y en la década de los 70 se convirtió en el gran centro de la comunidad homosexual. Está situado en lo que se conoce como Valle de Eureka, de numerosas avenidas de casas bajas, siendo la calle Castro la principal junto con su Teatro del mismo nombre.

Paramos en el bar Harvey a tomar algo y a ver las fotos antiguas del barrio que decoran sus paredes. Es un barrio lleno de color, de tiendas, de bares de restaurantes, etc. A continuación fuimos al barrio de Haight-Ashbury que fue una de las zonas donde nació el movimiento de los idealistas hippies. La fachadas de las casas, sus tiendas con unos escaparates muy trabajados y unas tiendas en su gran mayoría muy tematizadas, sus gentes hacen que sea una de las zonas curiosas de San Francisco, es por definición el barrio alternativo. Seguimos hacia el Golden Gate Park, impresionante parque tanto por sus dimensiones como por su riqueza y alternativas, destaca el molino holandés, el jardín japonés, jardín de Shakespeare, la manada de búfalos, etc. además de los museos de la Academia de la Ciencia o el Museo Young que cuenta con una gran colección de arte de los siglos XIX y XX y una gran exposición de arte africano, y lo que son muy bonitas son las vistas desde su torre de observación.

Al día siguiente teníamos prevista la visita a la prisión de Alcatraz situada en la bahía de San Francisco, al ser una lugar muy visitado, habíamos reservado la entrada por internet, nos acercamos al muelle 33  lugar donde se cogen los barcos para trasladarte a la isla y volvimos a disfrutar de unas preciosas vistas de la ciudad durante unos 15 minutos. La visita es muy interesante, la prisión está muy bien conservada y muestra un buen reflejo de lo que puede ser la vida en la prisión. A la llegada te dan una guía y una audio-guia en castellano realmente buena, con mucha información y muy bien estructurada, cosa poco común en las audioguías. Hace un recorrido por la historia de la prisión, personajes que pasaron por allí, la fuga de Frank Morris, John Anglin y Clarence Anglin, etc. por boca de narradores que en su día fueron protagonistas de la historia de la prisión. Son cuatro funcionarios de prisiones y cuatro presos los que te van acompañando a través de sus historias. Sin duda es un lugar imprescindible en la visita a San Francisco.

A la vuelta de Alcatraz, visitamos el Fisherman´s Wharf, es una zona muy muy turística llena de restaurantes y tiendas. Es la antigua zona vieja del puerto.  Aquí se encuenta el famoso Pier 39, el Acuario de la bahía, el Submarino USS Pampanito, el museo mecánico, etc., pero  lo que realmente me gusta de esa zona es la comunidad de leones marinos, tan graciosos y gruñiendo como ya los habíamos visto por ejemplo en la bahía de Monterey. Fuímos a comer la famosa Clam chowder, es una especie de crema de almejas dentro de un pan redondo y después a por el helado  Ghiradelli y acercarnos a dar un paseo por la zona de Marina que cuenta con una gran extensión de césped con un paseo en paralelo acompañado de  preciosas casas en un lateral y en el otro lado la bahía con el Golden Gate. El paseo estaba siendo muy agradable pero habíamos planificado comenzar la tarde cruzando el famosísimo Golden Gate Bridge, ¡qué emoción! Tenía muchísimas ganas de atravesarlo en coche, andando, no se, estar ahí me parecía fascinante.  Antes de cruzar el puente hicimos una paradita en Golden Natural Recreation Area ubicada en la parte derecha de la entrada del mismo, donde empezamos a ver las fantásticas vistas; cruzamos el puente y a la salida hicimos una parada en el Visa Point, el otro mirador en el que paran los turistas para capturar ese momento que a mi desde luego me apasionó. Dejamos el coche y anduve un ratito por él, y pensé ¡qué boba soy, me emociona cruzar un puente! Pero es verdad, me encantaba sentir ese aire al caminar por el emblemático puente.
img_3514Proseguimos el camino hacia Sausalito, bonito pueblo con unas preciosas vistas de la ciudad de San Francisco, con un aire de pueblecito marítimo, ya bastante explotado por el turismo, donde se pueden encontrar las famosísimas y espectaculares casas-barco. Después de dar un bonito paseo por la zona, proseguimos hacia otro pueblecito ubicado como a diez minutos en coche, menos famoso y más tranquilo, del que había visto unas fotos preciosas. Llegamos a Tiburón, disfrutamos de unas vistas fantásticas de la bahía, la zona del embarcadero y sus poquitas y exquisitas tiendas. Nos sentamos en uno de los bancos teniendo en frente esa maravillosa ciudad y viendo pasar a patinadores, ciclistas, familias con perros, no se, era como ver una gran peli americana, realmente fue un momento único que sin duda contribuyó a que la zona de San Francisco me apasionara.  Cenamos en Lily Kai, está un poco escondido en una laguna al final de la calle principal, comida asiática muy buena y elaborada, con un fantástico servicio, buen precio  y con unas vistas únicas.
img_3566-1Comenzamos el día muy temprano en la zona de Missión, cuyo nombre se debe a la sexta misión de California, o la de Francisco de Asís. Es un barrio con gran influencia hispano hablante, con cierto aire colonial; dimos una vuelta por las conocidas calle Dolores y calle  Valencia y proseguimos hacia el centro de la ciudad. Fuimos bajando hacia el City Hall situado en el espacio abierto del Civic Center, monumento de estilo Beaux Arts siendo la estructura de su cúpula la quinta más grande del mundo. Atravesamos la zona de South of Market parando en Yerbabuena gardens, donde está lal explanada y un conjunto de edificios de reciente construcción donde está ubicado el Museo de Arte Moderno (MOMA) al cual no entramos. Proseguimos el paseo llegando a Union Square, ubicada en el centro de la ciudad, es la zona más comercial, encontrándose los grandes centros comerciales y las tiendas de las grandes marcas. Además podemos encontrar  el Banco de California que tiene una fachada espectacular, el Banco de América y la conocida Pirámide Transamérica, que es el rascacielos más alto de la ciudad. Es una zona financiera por lo que existen muchos edificios gubernamentales, edificios de oficinas y un poco más al norte del Transamérica nos encontramos con unos unos edificios de ladrillos totalmente remodelados y adaptados a pequeños apartamentos cuya parte inferior está llena de locales que ofrecen todo tipo de comidas a precios muy asequibles. Continuamos hacia el  Embarcadero que no merece la pena ya que no es otra cosa que una gran galería comercial ajardinada con muchas tiendas y restaurantes. Cerca está el “Ferry Building” , una especie de antiguo Pier, reconvertida en un Mercado Gourmet por lo que hay mucha oferta de comida a un precio elevado; al lado hay un mercado  donde vendían frutas y hortalizas orgánicas y también comida preparada, ahí es donde están las verdaderas colas para comprar.
img_3353Continuamos al barrio chino  por la típica puerta grande y decorada que se encuentra en Grant Avenue cerca de Bush Street, a esta se le conoce como la Puerta del dragón.  Esa es la zona más turística llena de bazares y tiendas poco agradables, que luego sorprende cuando giras por Stockton St y te pierdes por sus callecitas anexas. Ahí encontramos otro barrio chino, más auténtico, con  numerosas tiendas, restaurantes, la iglesia de St. Mary, los templos Tieng Hau y Kong Chow, etc., pero con una marcada huella oriental, y me atrevería a decir que con mucho mejor gusto que en otras ciudades, merece la pena su visita, no así la de Little Italy que sabes que estás en esa zona porque tiene algunos restaurantes italianos.

De camino a Coit Tower paramos en la plaza de Washington y en la iglesia de San Pedro y San Pablo,  para continuar al tramo de calle situado entre Russian Hill y Hyde Street de  la famosa calle Lombard, conocida como la calle más sinuosa de los EEUU, por la que el día anterior habíamos pasado con el coche.
Tras hacer unas fotos nos dirigimos hacia Japantown, es el barrio japonés de la ciudad, es una zona muy tranquila para recorrer sus calles visitando la Plaza de la Paz, la Pagoda de cinco pisos o la Puerta de un templo de la montaña que forma la entrada a una pintoresca calle repleta de casas con estilo japonés, sin duda un lugar para cenar comida japonesa, y de ahí  recorrimos la famosa Fillmore Street. Es una zona tranquila donde podes observar la vida cotidiana de la gente de la ciudad y realizar algunas compras, el día acabaría en el Mirador de Twin Peaks, para disfrutar de la silueta de la ciudad.

 

 

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